LAS RUTINAS Y LOS NIÑOS.

Cuando un niño crece sin orden ni estructura, será un adulto estresado y desordenado que difícilmente llevara a cabo con éxito actividades de su hogar, de su trabajo, y académicas. Por esto y para evitar malos comportamientos y el establecimiento de reglas para una mejor convivencia intra y extrafamiliar, son útiles las rutinas.

Los niños adquirirán responsabilidad, autonomía, autoconfianza, predecirán acontecimientos diarios, y tendrán un control sobre su entorno. 

Los actos que se repiten a través del tiempo se convierten en hábitos. Aunque no tengas una rutina establecida, si te pones a reflexionar, descubrirás que en efecto hay rutinas en tu casa. A veces no estamos introduciendo buenos hábitos en nuestros hijos y ni siquiera nos damos cuenta. Imprime unas imágenes, pídele que las coloree, decóralas a su gusto, decidan juntos los horarios y las actividades, sin imposiciones y con respeto entre ambas partes. Pégalas en un sitio a la vista del niño para que las consulte cuando dude o no sepa aún cuál actividad sigue. ¡Verás grandes y positivos cambios en su comportamiento!
















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